El baúl

Por Mercedes Martínez Cossío

De los trenes del siglo XIX a los hoteles de cinco estrellas, descubre cómo el baúl se convirtió en símbolo de elegancia, aventura y estilo eterno.

A mediados del siglo XIX los baúles, enormes cofres de madera, respondían a las necesidades de los viajeros, los nómadas de entonces;  tenían que ser prácticos y a la vez ligeros y adaptados para llevar los numerosos cambios de ropa necesarios para los largos viajes. Surgen entonces casas de larga tradición  como Louis Vuitton que con su ingenio facilitan los viajes al crear nuevos equipajes ligeros, resistentes y fáciles de transportar en los trenes y buques. El éxito del baúl gris “Trianon” es inmediato y se hace acreedor a una medalla en la Exposición Universal de 1837. Pero como en todo surgen los imitadores, para evitar las copias diseña la tela “Damier”, misma que conserva hasta nuestros días, surgiendo el primer “guardarropa” que es un baúl-armario con espacio para colgar la ropa y con cajones. En un principio el baúl tenía la tapa redondeada a fin de que la lluvia resbalara fácilmente pero eran poco prácticos por lo que introducen un cambio en ellos mediante la tapa plana, de tal forma de que se pudieran colocar unos encima de otros.
Existía asimismo un “lenguaje” entre concierges, quienes pegaban etiquetas del hotel en los baúles, dependiendo de donde las colocaran tenían diferentes significados: una etiqueta en la esquina superior izquierda significaba debutante, sin experiencia en viajes, en la esquina inferior izquierda: sanguijuela desagradable; junto al asa superior: muy generoso, sobre el lateral derecho arriba: malo, en la parte lateral inferior derecha: desagradable pero bueno, etc.  sobre este tema Gaston Louis Vuitton publicó en 1920 un libro que se llama “Voyage iconographique autour de ma malle” (Viaje iconográfico alrededor de mi baúl) si tuvieran interés en leerlo hay algunos ejemplares en venta por 812 €.

Múestrame tu equipaje y te diré quien eres.

Un slogan que  evoca la relación entre el viajero y su equipaje, éste debe combinar pragmatismo y elegancia y debe adaptarse a la vida de sus dueños, lo mismo exploradores que señoras, incluso Houdini mandó hacer un baúl especial.
Muchos de los baúles originales han simplemente desaparecido, muchos  están en museos, en casa de mi bisabuela había uno enorme en la bodega donde se guardaba toda la ropa que tenía especial significado, la que hoy llamamos “vintage”, sin embargo la tradición del baúl no se ha perdido, casas como  Louis Vuitton y Goyard los siguen fabricando, puedo asegurarles que si llegan a un hotel de 5 estrellas con uno de estos baúles seguramente el concierge les pondrá alguna etiqueta junto al asa.