El Art of Travel se pone al volante: Louis Vuitton x Singer
Dos Porsche 911 Reimagined by Singer se convierten en el escenario de una colaboración inédita que reúne automóviles clásicos, alta relojería, marroquinería y moda.
Redacción Every
Cuando el viaje se convierte en una pieza de colección
Para Louis Vuitton, viajar siempre ha sido mucho más que trasladarse de un lugar a otro. Desde sus primeros baúles, la Maison ha construido buena parte de su identidad alrededor de la idea de hacer del viaje una experiencia personal, práctica y, sobre todo, extraordinaria.
Ahora esa filosofía llega a un territorio inesperado: el automóvil.
Louis Vuitton se une a Singer, el atelier californiano conocido por sus reinterpretaciones altamente personalizadas del Porsche 911, para crear dos vehículos que combinan la ingeniería y el lenguaje automotriz de Singer con el universo creativo y artesanal de la Maison francesa.
Es la primera vez que Louis Vuitton desarrolla un objeto automotriz de este tipo bajo una colaboración conjunta, y también un proyecto inédito para Singer.
Todo comenzó con un reloj
La historia de estos dos automóviles empezó con una pieza de dimensiones mucho más pequeñas.
Singer se acercó a Louis Vuitton para solicitar un reloj destinado al tablero de uno de sus automóviles. La respuesta llegó desde La Fabrique du Temps Louis Vuitton, los talleres de alta relojería de la Maison en Suiza, con un reloj mecánico desmontable inspirado en el Tambour.
La pieza puede retirarse del automóvil y utilizarse como reloj de escritorio. Su diseño retoma la característica forma del Tambour y el bisel con las doce letras que forman el nombre de Louis Vuitton.
Pero aquel reloj terminó abriendo una posibilidad mucho mayor.
La intervención de Louis Vuitton se extendió al resto del tablero. Velocímetro, tacómetro e indicadores fueron rediseñados para compartir los códigos visuales de la relojería de la Maison. Las agujas, los índices y las terminaciones de las esferas fueron reinterpretados hasta conseguir una estética coherente con el reloj.
El trabajo tomó un año.
El resultado combina un intenso azul cobalto con detalles en naranja y una serie de componentes metálicos trabajados con acabados que recuerdan a la alta relojería.
Un Porsche pensado para grandes viajes
El primero de los vehículos es un Porsche 911 Reimagined by Singer – Classic, construido sobre un chasis 964 coupé y equipado con una carrocería ligera de fibra de carbono.
Su combinación cromática es inmediatamente reconocible: saffron y azul cobalto.
Los colores no fueron elegidos al azar. El saffron forma parte de los archivos de Louis Vuitton desde hace más de 150 años y ha estado presente en sus empaques durante décadas. El azul cobalto, por su parte, establece una conexión con los interiores de algunos de los baúles históricos de la Maison.
La combinación también recuerda los primeros accesorios de viaje diseñados por Louis Vuitton para el automóvil.
La idea continúa en el exterior con un portaequipajes diseñado específicamente para el vehículo. Su función es tan concreta como evocadora: puede transportar un baúl, una tabla de surf o un par de esquís.
El mensaje es claro: este automóvil no fue concebido únicamente para conducir. Fue concebido para viajar.
La marroquinería llega al interior
En la cabina, el lenguaje de Louis Vuitton se vuelve todavía más evidente.
Los asientos, puertas y diferentes superficies están trabajados en piel. Los tonos naturales toman como referencia la VVT leather, utilizada históricamente por la Maison en diferentes piezas de marroquinería y equipaje.
Las costuras amarillas establecen un contraste con la piel, mientras que algunos acabados recuperan técnicas asociadas a la fabricación de los bolsos Louis Vuitton.
Uno de los detalles más interesantes aparece en los patrones de los asientos y de diferentes compartimentos del automóvil. El dibujo recuerda al malletage, el sistema de revestimiento que tradicionalmente protege el interior de los baúles de la Maison.
Hasta los elementos que normalmente pasan inadvertidos fueron replanteados.
Perillas, controles, cerraduras, tiradores y salidas de aire fueron fabricados en metal y terminados individualmente. Pulido, satinado, anodizado y electroplateado forman parte de un trabajo que busca que cada pieza tenga la misma atención que tendría un objeto de relojería.
Incluso algunos componentes técnicos del motor recibieron acabados especiales.
El segundo Porsche cambia las reglas
El segundo automóvil parte de un concepto completamente diferente.
El Porsche 911 Reimagined by Singer – Classic Turbo es un cabriolet basado en un chasis 964 y diseñado bajo la dirección creativa de Nicolas Ghesquière, Artistic Director of Women’s Collections de Louis Vuitton.
Aquí la inspiración se mueve del universo de los baúles y el automovilismo hacia el mar.
El exterior está terminado en Calcaire Lutétien, un tono blanco inspirado en la piedra caliza de París, con detalles dorados. En el interior, la piel y la madera crean una atmósfera que recuerda a los clásicos barcos de motor.
La madera aparece incluso en elementos de la carrocería y en el espacio trasero del automóvil.
El resultado tiene una personalidad mucho más náutica: un Porsche abierto, pensado para transmitir una sensación de libertad y contacto con el exterior.
Para Ghesquière, el automóvil ha sido una fuente recurrente de inspiración y este proyecto le permitió explorar directamente esa fascinación.
Un reloj también para el Classic Turbo
En este segundo automóvil, el reloj ocupa un lugar diferente.
En lugar de integrarse detrás del volante, se encuentra en el centro de la consola. Su esfera, sus indicadores dorados y el acabado exterior dialogan con los tonos del vehículo.
La conexión con el Tambour continúa en una pieza creada para acompañarlo: un Tambour Automatic de 40 milímetros en cerámica y oro amarillo.
Ambos relojes pueden guardarse en un Coffret Tresor inspirado en un modelo creado originalmente por Georges Vuitton en 1896 y reinterpretado para este proyecto.
La relojería, así, deja de ser un detalle aislado para convertirse en parte de la experiencia completa del automóvil.
El viaje también se lleva puesto
La colaboración no termina en los dos Porsche.
Para cada vehículo, Louis Vuitton desarrolló una cápsula de ropa, accesorios y equipaje que funciona como una extensión de su diseño.
Para el Classic, la propuesta incluye una chaqueta de carreras de piel, jeans de algodón y seda, guantes de conducción, zapatos LV Rally y LV Remix Derby, además de un casco de fibra de carbono y fibra de vidrio.
El equipaje fue desarrollado pensando en el automóvil y en la historia de la Maison. El Bisten, el Keepall y diferentes bolsas fueron adaptados para acompañar el viaje y aprovechar los espacios disponibles dentro del vehículo.
También se crearon piezas para las llaves y documentos del automóvil.
En el Classic Turbo, Nicolas Ghesquière creó una propuesta diferente: un traje de parachute silk, guantes de piel trenzada, gafas de sol, el LV Sneakerina y un casco en tonos crema.
El equipaje sigue los mismos códigos. El Alma, Express, Noé, Cruiser y Petite Malle aparecen reinterpretados para acompañar el automóvil, mientras que un sistema de tres piezas fue desarrollado específicamente para el compartimento delantero.
Una historia que empezó mucho antes
Aunque estos dos Porsche representan una nueva etapa, la relación de Louis Vuitton con el automóvil tiene una historia extensa.
Desde finales del siglo XIX, la Maison creó equipaje pensado específicamente para los nuevos vehículos. En 1897, Georges Vuitton desarrolló baúles que podían colocarse en la parte trasera o sobre el techo de un automóvil.
A comienzos del siglo XX, Louis Vuitton también participó en algunas de las grandes aventuras automovilísticas de su época y desarrolló equipaje especialmente adaptado a los vehículos.
En 1909, Pierre y Jean Vuitton, nietos de Louis Vuitton, incluso diseñaron un automóvil propio sobre un chasis deportivo producido por Stabilia.
La relación continuó durante el siglo XX con proyectos vinculados al diseño automotriz, concursos de elegancia, concept cars y los Louis Vuitton Classic Run.
La colaboración con Singer recupera precisamente esa tradición, pero la lleva al presente.
Dos mundos, una misma obsesión
Singer nació en California en 2009 y construyó su reputación alrededor de una idea: reinterpretar los Porsche 911 clásicos a través de una combinación de belleza, artesanía e ingeniería.
Louis Vuitton comparte una filosofía similar desde otro universo.
En estos dos automóviles, ambas firmas conservaron sus respectivos lenguajes, pero permitieron que sus técnicas se mezclaran. La Maison aportó conocimientos de marroquinería, moda, equipaje y relojería; Singer, su experiencia en ingeniería, restauración y personalización automotriz.
El resultado no busca simplemente hacer que un Porsche parezca un Louis Vuitton.
La intención es más interesante: crear un objeto en el que automóvil, viaje, moda y artesanía funcionen como una sola experiencia.
Dos Porsche 911. Dos interpretaciones completamente distintas. Y una misma idea: cuando el viaje se diseña con la misma atención que el destino, el camino también puede convertirse en una obra de arte.





















